Desdeloarto
Bonyú, sevillones.Cuando me da por escribí tó esto, han pasao ya unas cuantas horas desde que aquello acabara.
Son las y pico de la mañana del ya día despues de aquello, o sea, hoy.
Sigo paladeando aquello.
Aquello era, es y será siempre, el grato recuerdo de una noche espesiá.
Única, extraordinaria y vayan ustedes a sabé si, por dos veses más, sólo dos veses más, repetible.
Tó empesó con un bonsuámesamis comantalévú, que tradusío vino a sé lo mismo que: "¿Qué pasa quillo? Que cucha que te diga, que es que estamos en mi casa, Sevil pa vosotros, Sevilla siempre Sevilla pa nosotros, y resurta que hemos desidío que de aquí no salís pa er bombo güefero porque no nos da la gana por mucho golito olímpico grasioso que lleveis de ventaja, de modo que hasé er favó de quitarse d´emmedio, silvuplé, o vamojatené que pegaros una patá en er culo y ya estais echando leches pa Lille. Que pa nojotros será Lille en la misma medida que pa vosotros Sevilla es Sevil."
¿Vumavécomprí?
Que digo que si t´hajenterao.
Y no, no s´habían enterao porque lo nuestro no es el idioma presisamente.
Había que jugá.
De modo que hubo que desirle al yentelman del pito, referi británico donde los haya, que soplara ya, que se dejara de flemas y aposturas académicas pa la foto y que empesáramos a hablá el idioma intennasioná de la pelota p´allá y p´acá.
Y les demostramos a lo grande que de lo de la pelota p´acá, ná de ná.
Toas p´allá.
Acoquinés, desbordés y acongojés por el furbo de los nuestros y por el empuje de toa una grada de sombreraso, de chapó que dirían ellos.
Palabreja que tamién la usamos, vía mangaso del idioma, cuando de descubrirse ante argo o arguien se trata.
Lo tenían claro, dos líneas de cuatro y un par de garsons pa trincá una contra y rematá su faena.
Lo teníamos claro, tirannos ar cuello, juego por bandas y balones ar Kanuto.
Kanuté pa ellos y Kanuté pa nosotros.
Otro mangaso, en este caso... con manguera.
Y en el primer tiempo surgió la magia de viejos recuerdos.
No la der Mago Tranlarán, presisamente, sino la que sale cuando quiere y cuando hay conjunsión de noche, grada, equipo, furbo, juego... y goles.
En cuarenta y siete minutos echamos por tierra lo de las estadísticas, que eran como pa ni mirá pa ellas y que desían que a ellos no les marcaban más de un gó de ninguna de las maneras, si es que se lo marcaban, y la nuestra de que no marcábamos así tuviera la portería er tamaño de un banderín de un conne al otro.
Además de una que la sacaron de la misma raya, y de otras no mú bien finalisá, les servimos el aperitivo de un Kanutaso en bolea ar larguero, que hiso removerse de la tumba ar mismísimo Napoleón.
Ya estaban avisaos.
Después vino lo de la espursión por codaso de un garson ar JaviNavarro, que por sierto ya lleva dos seguíos en dos partidos, pa que luego digan, y a la mijilla llegó lo que tenía que llegá.
Jugada por banda derecha, Navitas ar DaniArves, cabesita levantá, pasesito en horisontá, otravé dando balones de gó... y Kanutaso padentro.
Explosión y eliminatoria empatá.
Podría pensarse que con ello empesaba un nuevo partío, pero qué de qué, mesié...
Er mismo plan... las mismas ganas...
En esto que er Kanuto casi se desgrasia un tobillo, pero siguió jugando tó el partío, no con la misma intensidá, pero siempre en su sitio, como si ná hubiera pasao, como cuando jugaban los de las fotos en blanco y negro, pa demostrá que se había empapao de la casta y er coraje de la letra del himno de toa la vía.
Que podía porque quería.
Y cuando el referi se estaba poniendo er pito en la boquita pa pitá er descanso, el Adriano, que se llevó tó el partío robando carteras y corriendo como si debiera dinero, le robó esta vé la cartera a un guiri por banda izquierda, se fue como alma que lleva er diablo, levantó la cabesita, la puso ar segundo palito y... ¿saben quién estaba allí?
Vualá... Kanuté, ese mismo der gó de antes, er de la casta.
¿Y saben lo que hiso?
Que no remató, que lo vio claro porque que vio ar compañero colocao en er punto de penarti, que la tocó suavesita pabajo dejando la pelotita botando en medio de l´área.
Er compañero era er Luisfa.
Y Luisfa se quitó sus miedos, y los nuestros, empalando el regalo y mandando a donde pican los pollos las estadísticas de ellos, las nuestras y la suya propia, con un balonaso que hiso un agujero en la ré de los franchutes.
Ya era hora Luisfa, y en qué buena hora hijo mío.
Bombaso atómico en Nervión, con onda expansiva que toavía nos afecta y que hiso que cantáramos er gó como si nos fuera la vida de cá uno de nosotros en cantarlo.
Varapalo a los gabachos, cual uaterlu, del que no se recuperaron.
Varapalo ahora que está de moda, qué cosas, a los imbéciles rasistas de otros lares, porque ni Arves, ni er Luisfa, ni Adriano ni er Kanuto, o sea los que culminaron la gesta, son presisamente de pura raza aria.
Con los furbolatas ya en vestuarios descansando, la grada toavía seguía cantando.
No me comí er bocata.
No podía.
En la segun cambió un poquito er plan porque había que seguí nadando pero guardando la ropa.
Un gó de ellos nos hubiera mandao a la megde, omito en este caso traducsiones.
Minutos que pasaban lentos y Navitas que hase una tontería que no es su estilo y le pega un codaso a un gabacho que lo ensimaba.
Roja y empate a tíos en er campo.
Y a seguí nadando... y a seguí guardando la ropa... y a mirá pa er reló y a frotarnos los ojitos porque los gabachos no pudieron nunca con nosotros.
Me rio yo der cuartito de hora de los Quintero.
Dominio de la situasión hasta er finá en plan de equipo que sabe lo que hase.
De equipo grande.
Descuento largo como sinco horas o minutos o días, que aún no lo tengo mú claro.
Pelotasos de ellos a lo loco y cuando trincábamos la pelota, íbamos palante y er Kanuto se iba con ella y con su casta y su tobillo de aquella manera, ar banderín der conne pa esconderla.
Nada por aquí, nada por allí, toque, te da la pelota en er tobillo, esquisemuámesié, y vuerta a sacá pa vorvé a hasé lo mismo.
Pitío del inglé y página histórica escrita con letras de oro.
Jiuston, que ya bemos llegao, que somos uno de los ocho que pueden seguí soñando.
Jiuston, qué agustito se está aquí, joé...
Jiuston, que somos uno de los que entrarán en un bombo pa seguí viéndonos los caretos con otros tres de siete elegidos más pa llegá a la gloria.
La gloria está a sinco partidos, sevillones.
Sinco, que lleva premio y de los gordos.
Dos afuera y dos en casa, pa despejá er campo de batalla si se puede... y uno pa que pase lo que Dios quiera si se da er caso.
Podemos morí en el intento, pero vale la pena.
Este morirse y estas batallas son, qué les voy a contar a ustedes, deportivas.
Esto es un juego.
Un maravilloso juego, mezclao con sentimientos en este caso, que hasen que en noches como la de ayé, se le apunten lágrimas de alegría a un tío con cuarenta y pico años o a un imberbe de dose.
Que hasen que treinta y tantos mir notas pegen sartos ar mismo tiempo bufandeando ar viento su júbilo.
Que hasen que además de otras muchas cosas importantes, que la vida tenga sentido.
Y tiene sentido porque se siente.
Ayé, hoy y siempre... ¡¡¡ Viva er Sevilla !!!... y la madre que lo parió hase sien años y medio.
Pasito dao, pasito ganao.
Un abrazo sevillón
Pepillo - PSIN
Firmado : Pepe Recuero
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