DESDELOARTO
Anda que m´equivoqué bastante cuando el otro día dije de uno que se iba a tomá una copita como nos pitaran un penarti a favó.Lo dije por el simpático cabezapollo parapenartis der Cañete.
Y digo..., allá en er minuto treinta majomenos de la segun, con el empatito a cero que paresía inamovible, po eso, que le ponen una pelotita ar Pibe, que la controla, que se mete en el área y cuando iba a fusilá, su querido compatriota Ayala que le mete la pienna y Pibaso ar suelo.
Inapelable e indiscutible desisión der tío der pito, derecho a los onse metros y Ayala a la ducha.
Los onse metros.
Los miedos.
La releche.
Er penarti de la victoria.
Sinseramente no me fijé qué es lo que pasó pa que lo tirara Yordi.
No sé si los demás se escondieron debajo de los tepes y tiró er que queaba por allí, en plan mariquita el úrtimo, o si por contra, fue er propio Yordi er que trincó la pelota porque asín estaba estipulao desde er banquillo o lo hiso sin encomendarse ni a Dios ni ar diablo.
Er caso es que allí estaba er tío, aguantando er tirón, después de nuestra maravillosa experiencia en er Carderón hase tres días.
Allí estaba er Yordi dando la cara, que ya era argo.
Y la kagó.
Pelotaso ar larguero que hiso temblá los simientos der Sánche-Pijuán, pero al larguero.
La pelota estaba fuera.
Tó se vino abajo en un plis plás.
Tó paresía perdío.
Nadie le reprochó nada porque de lo que nos acordábamos era de la madre que parió a nuestra mala sombra.
Esa que hasía perder los puntos cuando más a güevo lo teníamos.
Fue un dominio insultante der Sevilla durante absolutamente tó er partío ante un aspirante cualificado a la Champion.
Maestro en otras ocasiones, er Valensia.
Pero er Valensia no existía, deambulaba ar son der Sevilla.
Era er Sevilla contra er propio Sevilla y nuestra mala sombra.
A raiz der penarti, y ya contra diez, er dominio fue aplastante, incordioso, inmisericorde...
Pero, si no éramos capases de marcá de penarti ¿cómo coño íbamos a haserlo?
¿Dónde agarrarnos?
Nadie se movía de la grada, tó er mundo empujaba porque el equipo no se meresía lo que estaba pasando.
Ni el equipo ni nosotros.
Descuento de tres minutos.
Tres.
Y tós palante que ésto no puede quedá asín.
Y en una de ellas, er milagro, er premio y la justisia.
Pelotita que trinca Dani Arves y que se la pone er Pibe en er pico del´área.
Levanta la cabesa y lo vé.
Allí estaba él... esperando sólo.
Allí fue la pelota.
Allí remató con la cabesa lo que no pudo con er pie.
Allí estaba Yordi y la pelota voló, suavemente, interminablemente, con er Cañete hasiendo er Don Tancredo, y voló, voló... hasta dentro.
Nuevo bombaso atómico en Nervión.
Nueva explosión de júbilo de cuarenta y pico mir tíos ante la maravilla de un gó que hasía poné las cosas en su sitio, que nos metía de lleno en la pelea de los grandes y que hasía espurreá la adrenalina contenía durante noventa y largos minutos.
Ya van dos seguías en er mismo plan.
A los dichos tópicos der furbo, ya saben, los de no hay enemigo pequeño, a entrenadó nuevo victoria segura, hasta er rabo todo es toro... en fin, pa qué seguí.
Po digo que a tó esos dichos habría que añadí uno de nuevo cuño espesiá en sevillista:
Penarti fallao... partío ganao.
Esa fue la cáscara de lo de verdá.
La anécdota pa recordá por segunda vez consecutiva.
Lo de verdá es que estamos donde estamos después de treinta jornadas por algo.
Que seguimos vivitos y coleando en Güefa por algo.
Que aguantamos er tirón de las dos competisiones moviendo banquillo por algo.
Ese algo es que estamos en el camino, que lo estamos hasiendo bien y que no ganamos de potra presisamente.
Ganamos porque somos mejores.
Juande tiene mucha curpa de esto.
Y ya sólo quedan finales.
Ya no hay partíos de trámite porque a cada pasito que damos palante se nos pone enfrente er siguiente escalón una mijita más grande, ya sea por el equipo con er que nos enfrentemos o porque la situasión soñada cada vez está más comprometía y sercana.
Un fallo te tira por tierra er trabajo hecho.
Y eso lo sabe er Juande, lo sabe el equipo y lo sabe la grada.
Quedan diez jornadas ligueras seguras más sinco, ojalá que sean sinco, de competisión güefera.
Quinse partíos pa soñá.
Y esto no es humo.
Esto no es palabrería barata como muchos apuntaban ar prinsipio de la andadura.
Er que diga que esto es humo es definitivamente carajote, y haberlos haylos.
Esto tan real como que usté me está escuchando ahora, mientras yo estoy hablando.
Pasará lo que tenga que pasá, pero a estas alturas, ahogao en el humo, como que no.
El humo de la chamusquina, er negro, va por otros barrios.
Y ese sí que ahoga.
El humo der güeno, el insienso, si arguien lo quiere vé tendrá que tirá pa er Sánche-Pijuán er jueves.
Y ese no ahoga, más bien... da gloria olerlo.
Y esto es lo que hay.
Que nos sigan pitando penartis, que me importa tres pares de puñetas si los fallamos o no.
Una puerta, un portero, una pelota y un tío que fusila.
Si entra, mira qué bien... si no... po vale.
No hay quien le ponga puertas a la casta de un equipo.
¿Humo?... ¿humo dijiste?
Humo echan las parmas de la Bombonera.
Un abrazo sevillón :
Pepillo - PSIN Comentarios (0) - Referencias (0)































