DESDERCENIT
Cenit... o lo que es lo mismo según er disionario de la Reá Academia de la Lengua en la segunda de sus asepsiones, "punto curminante o momento de apogeo de arguien o argo".Y ahí estamos.
En er mismísimo cenit desde ar menos los úrtimos cuarenta años, que se dise pronto.
Lo que no dise er disionario en cuestión es si ese cenit tiene barreras o no, m´explico, que si ya hemos tocao er techo.
Y a mi me parese que no.
Lo de ayé fue er no va más, de momento, der Sevilla en lo furbolero.
Con un pie y medio metío en semifinales uropeas güeferas, con un equipo que lo borda, con jugadas y goles de antología, con una afisión que no quiere que la pellizquen no vaya a sé que tó sea un sueño, con la Entidá cresiendo en todos los sentidos...
Santo Dios...
¿Esto es verdá?
Venían los julifriskis desde San Petesburgo con una vitola como pa tentarse la ropa y liarse a ponerle velitas a tós los santos.
Y con dos notas delante que acongojaban ar mismísimo Bequembaue, según lo visto y leído.
De hecho, entre ellos marcaron un gó en un momento crusiá der partío dejando un empate en el marcadó que hiso que nos comiéramos er bocata de malagana.
Lo que pasó es que marcaron uno, un golaso por sierto, pero nosotros, vaya por Dios, marcamos cuatro.
Cuatro.
Saviolita de cabesa en er segundo palo en balón puesto allí por Yordi, abrió la latita.
Latita que se serró cuando er Kersacó de las narises empatara.
Eso era lo que buscaban y lo consiguieron.
Er golito fuera de Rusia.
Me imagino ar Juande en er vestuario en er descanso, serio como un palo, tampoco hay que sé un lumbreras pa desí esto, y arengando a los nuestros apelando a la entrepierna, a la historia, a la tártica y a los cuarenta mir que estábamos allí sentaos.
Y en la segunda parte, a morí.
Al ataque.
Safarrancho de combate, redoble de tambores y que la infantería avanse sin pestañeá.
Salida en tromba, balón ar Kanuto que se mete, entrada por detrás, penarti y espursión.
Penarti... otravé er joío penarti.
Martí se echó ar Sevilla entero en las espardas, mirando de frente a la portería mientras la grada coreaba su nombre.
No podía fallá... güeno, sí podía, que este lanse estamos curaos de espantos, pero no quiso.
Gó que hiso renasé las esperansas, buchito de agua en la travesía der desierto, bocaná de aire fresco.
La clave del partío.
Venga que podemos y podemos porque queremos.
Salieron Puerta y er Capo, y con er Capo tuvimos otra sesión de ilusionismo, de magia potagia.
Abracadabra pata de azzurri, y vaselina estratosférica por lo arto de los julifriskis pa ponérsela a güevo a Saviolita.
Tampoco falló esta vé er Saviolita, que hiso un partío de los que de verdá se cotisan ar presio que se paga.
Era el tersero y quedaban diez minutillos.
Con tres a uno la cosa no estaba mal pa tirá p´allá, pero el safarrancho seguía.
Ya no había miedo, sólo venas sartás, casta por arrobas y un bufandeo ar viento que podía provocá purmonías a los mismos tíos que son capases de viví a menos treinta bajo sero.
Adriano la tuvo a puerta vasía pero la mandó pafuera.
Y en este Sevilla de nuestras curpas, penas y alegrías, s´está produsiendo un cambio de mentalidá radicá.
Er tío que falla no se viene abajo, ar contrario, que le echa a la cosa la vergüensa torera que la situasión requiere.
Tuvo otra, y el Adriano la metió.
Cuatro goles.
Cuarenta años.
Cuarenta mir tíos.
Cuatrosientos millones de sueños.
Este Sevilla encandila, engancha, te atenasa con sus colores por muchas cosas, muchas... pero úrtimamente además hase furbo, es mejor que sus rivales y ensima está ganando partíos.
No pellizcarme.
Que nadie me toque ni grite a mi vera.
No quisiera despertá nunca de este momento mágico.
Que se pare er tiempo, dejarme así, como estoy ahora, en este estado hipnótico de ilusión, de vísperas de días grandes porque nadie me asegura que esos días grandes van a llegá.
Pueden llegá y puede que no.
Dejarme así, en este cenit sevillista... dormidito con er sueño de un trofeo europeo levantao por un capitán de equipo con camiseta blanca y roja.
Dejarme de derbis y papasfritas.
Me aboné por muchas cosas y pa soñá con cosas grandes.
Que se pare er mundo ar menos por esta noche.
Grasias Sevilla.
Un abrazo sevillón
Pepillo - PSIN
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