DESDELOARTO
Telesforo Sánchez - 12-06-2006 15:39:03 | Categoria: Opinión
Después de 354 partidos jugados con la camiseta blanquirroja, que se dice pronto, algo le ha debido quedar dentro. Después de que muchos de ellos los hiciera con el brazalete de capitán, algo le ha tenido que calar.
Pero no, no le ha quedado algo.
Le queda absolutamente todo.
Por eso sigue siendo el que era, el de la casta, el del orgullo, el de la vergüenza, el de la entrega total.
El de los cojones, y ustedes perdonen.
Ya no toca la pelota, ya no hay delantero a quien marcar, ya ese lateral izquierdo lo ocupa otro más joven.
Pero sigue siendo el mismo que fue internacional, el mismo al que no se le ha olvidado las tardes intentando secar a un Hugo Sánchez pletórico, el mismo que marcara aquel único gol contra el Murcia en la portería de gol norte.
El mismo, o si acaso, mejor si es que eso era posible.
Y lo es.
Lo es porque todo ese aval que lo hizo un grande durante catorce temporadas en nuestra centenaria historia ha sabido reconducirlo para hacerlo productivo a lo que más quiere.
D. Manuel Jiménez Jiménez sigue llevando en su brazo izquierdo la señal a fuego que le hizo el brazalete de capitán, como el legionario que lleva tatuado el nombre de su madre, pero no va luciéndolo por ahí a cualquiera de tasca en tasca como si fuera una herida de guerra de la que presumir.
Lo lleva por dentro, orgulloso y elegante, y lo luce a quien quiere.
Ahí está la grandeza impagable de su persona humilde y de bien, como si su historial futbolero no fuera ya como para ponerlo en un pedestal.
Ahora, se dedica a enseñarle el sevillismo a los jóvenes legionarios imberbes que ya vienen medio enseñados de más abajo.
Ahora, se dedica a hacer futbolistas para el equipo grande, a forjarlos como personas en esa edad en la que nunca se sabe muy bien para dónde van a tirar tal como está la vida.
Recibe fruta fresca a cala y cata, y los cala y los cata, y sabe entresacar a los mejores.
Su teoría es bien sencilla.
La práctica es más difícil de lo que nos podamos imaginar, porque no se trata de maquinitas robotizadas.
Son personas en edades difíciles, pero el maestro siempre usa tres pócimas mágicas.
Es como si a la entrada y a la salida de la puerta del vestuario del Sevilla Atlético se pusiera con tres botes de jarabe y un cucharón en la mano.
Venga, chavales, id pasando.
Cucharón de enseñanza de vida, cucharón de sevillismo, cucharón de jugar al fútbol y dos cucharones de sevillismo, y tira para el césped que ya estamos pegando carreras y patadas a la pelota.
Esa es la dosis, repetida dos o tres veces al día, según los casos.
Y así les va a ellos y así a nosotros.
Lo de ayer fue uno más de los éxitos, una anécdota para celebrarla por lo alto aunque queden un par de partidos para consumar el bombazo.
Será difícil, muy difícil, pero el trabajo está hecho.
Las dosis están dadas y los imberbes vacunados, y ya sea en la División de Plata, ojalá, o en la Segunda B, el fruto será el mismo.
De ahí, de esas dosis de sevillismo a base de cucharones y trabajo, saldrán los Reyes, Puertas, Sergios Ramos o Kepas del mañana, por decir algunos.
Y sí, he dicho Sergio Ramos, ese que ahora está en Alemania de titular indiscutible de la selección española y se fue al Madrid.
Casualmente, también anda por allí Reyes.
Vayan ustedes a saber los que cuajarán de los que ayer jugaron en Pontevedra, pero el trabajo, repito, ya está hecho.
Y por si fuera poco, D. Manuel Jiménez Jiménez, ayer se acordó de Pedro Berruezo, como todos los sevillistas con algunos añitos.
En Pasarón dejó la vida, se fue al tercer anillo, pero, Dios ¿esto es cierto?, desde el tercer anillo jugó aquel partido inacabado de hace treinta y tres años y medio.
Últimamente nos estamos acordando de nuestros muertos más que nunca y Pedro Berruezo no iba a ser una escepción cuando, para pena y gloria, dejó de vivir luciendo la blanquirroja defendiendo el Escudo con las botas puestas.
Y eso es porque los vivos están haciendo historia, porque estamos como nunca hemos estado en todos los aspectos, porque están, estamos, poniendo el sevillismo por las nubes y ellos, nuestros muertos, andan cerca de las nubes porque están en un cielo más blanquirrojo que nunca y algo, mucho, de culpa también les cabe.
Partidazo ayer de todos, destacando Javi Varas parando todo lo que había que parar y marcando el penalti de la victoria.
El partidazo se convirtió en hombrada porque esas cosas las hacen los hombres, se afeiten todos los días o no, porque remontarle a curtidos equipos en su casa un cero dos no lo hace cualquiera.
Y jugar en el Sevilla Atlético mandado por Manolo Jiménez tampoco lo hace cualquiera.
Gracias, chavales, por los alegrones que nos estáis dando año tras año.
Gracias por ganar y seguir ilusionados e ilusionando en este año triunfal.
Gracias por irse tras el partido a consolar al equipo rival, como deportistas y personas de bien.
Seguid las enseñanzas del maestro porque ese es el camino, no hay otro para el que quiera aprender en la ciudad deportiva de la carretera de Utrera.
Y vengan cucharones y cucharones de sevillismo...
Y el maestro, el capitán, el de la casta por vagonetas y el coraje de venas sartás por no poder meter la pierna desde al banquillo, el de los cojones, es el que tiene los jarabes, el cucharón y la fórmula mágica.
La fórmula no la trae de ningún sitio allende nuestras fronteras ni se la ha encontrado por casualidad.
Viene del Arahal, ha mamado el sevillismo, es sevillista hasta el tuétano y sabe darlo con generosidad.
Guardo como oro en paño una foto con mi hijo en sus brazos una tarde de domingo del mes de noviembre del año 84, brazalete rojo a la izquierda y niño a la derecha, con los Biris de fondo.
Aunque ya no le hace falta, sigo metiéndole de vez en cuando ese cucharón puro de sevillismo al niño ahora ya de doce años, y saca pecho cuando sabe que con ése se hizo aquella foto que está en casa, en el album de las fotos importantes de la vida de uno.
Eres ejemplo, norte y guía del sevillismo, Manolo.
Y, lo que son las cosas, aún no te dieron tu más que merecido partido de homenaje.
No sé el por qué, ni ya importa demasiado.
La esencia que atesoras es nuestro tesoro y con eso nos basta y sobra.
Y el domingo que viene a llenar otra vez la Bombonera de ilusiones y sueños.
El domingo nuestro Mildesbrá se llama Salamanca.
Y de mientras que llega el día y no, vengan cucharones y cucharones de sevillismo...
Gracias, Sevilla Atlético, por saber aprender.
Gracias, Manolo, por saber enseñar lo impagable.
Un abrazo sevillón
Pepillo - PSIN
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Comentarios
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muy buenas tio, te escribo a parte de para felicitar a los chavales del filial para decirte que e cambiado el formato de miw eb y de direccion.
ahora es http://www.emtho.info
para que lo pongas bien en los enlaces, jeje.
1saludo tio.
Comentario de emtho hace 3 años y 42 meses
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Enlace actualizado , crack !
Comentario de Telesforo hace 3 años y 42 meses































