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3-1: Su mejor versión




Sevilla FC 3-1 Arsenal FC


OTRA NOCHE MÁGICA EN NERVIÓN, UN TRIUNFO DE LA AFICIÓN

El Sevilla incluso perdonó la goleada a un Arsenal que llevaba 28 partidos sin perder. Remontó un gol inicial de Da Silva. Keita, Luis Fabiano y Kanouté, goleadores. El Sánchez Pizjuán acabó cantando enloquecido el himno del Centenario al término del choque


Noches como ésta son las que hacen grande al Sevilla. Recordamos ahora aquella remontada al Lille, la goleada al Zenit, el desquite del Schalke, el ajuste de cuentas a Osasuna... En todos esos encuentros la afición prestó su aliento de forma inconmensurable, el sevillismo se vacío al completo, dio el máximo. Ante el Arsenal ocurrió lo mismo. Fue precioso ver cómo la gente coreaba el himno del Centenario en la previa del choque, como jadeaban las gargantas hispalenses pidiendo a los suyos gloria, pidiendo que se levantaran, que tumbaran a esos ingleses invencibles. El Arsenal comenzó ganando, tras el enésimo error defensivo. El Sánchez Pizjuán continuó alentando, creyó en la remontada, hicieron creer a los jugadores, que se envalentonaron, igualaron con un golazo de Keita, se adelantaron con un cabezazo perfecto de Luis Fabiano y barrieron al líder de la Premier en una segunda parte clamorosa en la que Kanouté certificó la victoria desde los once metros. El Arsenal acumulaba 28 partidos sin perder. Pero esta noche jugaba en Sevilla. Y Sevilla... Sevilla es Sevilla.

La verdad es que el comienzo del encuentro fue calcado al del Mallorca. La primera llegada 'gunner' se tradujo en gol. Pero en esta ocasión no decayó el ánimo. El comportamiento de la grada fue realmente excelso. El Sevilla pasó unos minutos verdaderamente negros, estaba desorientado, buscaba el pelotazo para intentar solucionar una situación que se ponía fea. Pero el fútbol por una vez se alineó con el Sevilla. La defensa inglesa pierde una bola fácil, los locales montan la contra, Navas la pone al área, el cuero queda muerto y desde atrás llega Keita que le quita las telarañas a la portería de Almunia logrando un golazo de película. El campo se venía abajo por momentos. Los gritos impulsaban al equipo, que se iba arriba por inercia, sin demasiada claridad pero con coraje de sobra, que muchas veces es lo único que importa. Así provocó una falta en la derecha. La botó Daniel y apareció en el cielo Luis Fabiano para deleitar al personal con un giro de cabeza perfecto, cumpliendo todos los tiempos, cruzó el balón al palo largo dejando a Almunia plantado, contemplando como temblaban los cimientos del Ramón Sánchez Pizjuán. La gente estaba totalmente loca.

Todo se puso de cara e incluso Kanputé dispuso de un balón a placer para hacer el tercero antes del descanso. El Sevilla supo hacer su papel. Se echó atrás y le dio el esférico al Arsenal. En esta ocasión sí, había intensidad defensiva. Poulsen le amargaba la vida a Cesc, hasta el punto de que Wenger optaba por cambiarle, llevándose el jugador de la selección nacional una de las ovaciones de la noche por parte del sevillismo. No se daban concesiones, ni una sola. En la primera media hora los ingleses no habían creado ni una sola oportunidad. Y mientras el Sevilla le perdonaba la vida. Porque Luis Fabiano las tenía pero escasos centímetros le impedían volver a gritar de nuevo. El equipo de Jiménez dominaba la situación y en el último tramo bailaba a los ingleses, sobre todo aprovechando la banda derecha, con un Navas que siempre buscaba la diagonal a su par. El resultado se quedaba corto, ésa era la realidad. La ambición de los nervionenses parecía no tener límites y en una de las muchas contras Kanouté era derribado dentro del área, cuando le había ganado la espalda a dos defensas, siendo derribado claramente. El colegiado señalaba penalti, anteriormente había dictaminado otro aunque se acabó echando atrás. El mismo Kanouté lo lanzaba con un toque sutil, prácticamente rozando la bola, lo suficiente para engañar a Almunia y hacer botar a Nervión.

Así fue, mientras el Sevilla buscaba el cuarto por increíble que pareciera, la grada vibraba, cantaba, hacía la ola, botaba y botaba. El encuentro se había convertido en una auténtica fiesta, inundaba el Sánchez Pizjuán un océano de felicidad, un torrente de sonrisas y abrazos de una afición que en los últimos encuentros ha visto impotente cómo un equipazo se desinflaba ante equipos de menor categoría. Terminaba el encuentro y sonaba otra vez el himno del Centenario. El sevillismo lo cantaba, se quedaba afónica la afición sacando voz de donde no tenía, incluso cuando ya el terreno de juego se había quedado vacío. Las banderas, las bufandas, las camisetas sevillistas... La postal era preciosa. La victoria fue preciosa, fue algo lindo, fue maravilloso derrotar a un Arsenal que llevaba 28 encuentros sin caer. Fue el triunfo de la gente, fue la victoria del sevillismo. Esperemos que esto signifique un punto de inflexión, que de una vez por todas el Sevilla resurja. Esperemos que las ganas, que el ímpetu colosal que esta noche exhibieron los hispalenses, se vea también el sábado ante el Almería.


Ficha Técnica
Competición : Champions
Fecha : 27-11-2007
hora : 20:45
Estadio : Ramón Sánchez Pizjuán
Colegiado : Eric Braamhaar (holandés)







Fuente: sevillafc.es

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