2 a 1 con sufrimiento y a dos de Champions

Sevilla FC 2-1 Levante UD
REMONTADA SUFRIDA Y FUNDAMENTAL
El Sevilla comenzó perdiendo después de que Riga hiciera un auténtico golazo. Los nervionenses supieron reponerse de la mano de un excelso Maresca. Keita y Luis Fabiano certificaron la victoria. El cansancio apareció en el tramo final del choque y se sufrió en los últimos minutos
Era el de esta tarde uno de esos encuentros en los que no importa el cómo. La victoria se antojaba necesaria por varios motivos. Por un lado Atlético y Espanyol habían pinchado de modo que la Champions podía volver a estar cerca y por otro sumar tres puntos era lo ideal para recuperar un ánimo que en cierta medida fue pisoteado el martes por el Fenebarhçe. Y no comenzó bien el envite cuando Riga se inventaba un golazo nada más arrancar el choque. Al Sevilla le costó tomar el pulso al choque, las imprecisiones comenzaron a verse en algunos jugadores, el tanto de los azulgranas había hecho daño. Afortunadamente con el paso de los minutos el equipo se rehizo y de la mano de un enorme Enzo Maresca, inconmensurable otra vez, comenzó a jugar rápido y con criterio, algo clave para que la historia acabara con final feliz, con matices.
El 0-1 hizo daño. Pero Maresca está en un momento de forma inmaculado y pudo más su buen hacer que el sobresalto de Riga. El italiano tiró del carro dando una auténtica exhibición de cambios de juego y pases precisos. Gracias a él el equipo tuvo soltura y sólo la falta de punch en los metros finales de Kanouté y Luis Fabiano evitaba la igualada. Tuvo que ser la cabeza de Keita la que impusiera las tablas antes de que se cumpliera la media hora de juego, después de un buen servicio de Navas. Con el 1-1 todo cambió, el Sevilla se comió a los granotas con juego de toque veloz y creó varias ocasiones clarísimas antes del descanso ante un Levante que sin embargo se defendía con uñas y dientes.
En la reanudación el Sevilla continuó pisando fuerte y tres minutos le bastaron para consumar la remontada. Maresca desde la derecha le puso un balón de oro a Luis Fabiano para que el paulista rematara con sutileza al fondo de las mallas. Con el choque reconducido los de Manolo Jiménez bajaron progresivamente el pie del acelerador, seguramente porque las piernas no funcionaban igual que al principio por el desgaste del martes. La lesión de Drago era la muestra evidente de que el partido se alargaba demasiado para los hispalenses, que acabaron en cierta medida sufriendo con los balones por arriba del Levante, aunque en esta ocasión hubo solidez atrás, el equipo salió más arriba y supo aguantar las envestidas de un orgulloso Levante.
No fue el final soñado, porque incluso se puede decir que se venció de forma agónica. Se padeció de nuevo en balones parados pero la cara buena de la tarde la pone la capacidad de levantar el resultado de los nervioneses, así como la entereza para ganar después del martes, superando tanto el cansancio como el palazo moral.
Fuente: Sevilla FC
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