Victoria agónica del Sevilla FC frente al Deportivo (1-0) que prendió chispa a la fiesta en el sevillismo, ya que los tres puntos le dan clasificación matématica como tercer clasificado para disputar la Champions League de forma directa la próxima temporada. Justo premio para los de Jiménez, que fueron los únicos que buscaron la victoria desde el inicio, y que pone un sobresaliente a la liga de los nervionenses.
Tras el emotivo y merecido homenaje al capitán sevillista Javi Navarro, daba comienzo el partido con las ideas claras de los planteamientos de uno y otro equipo. Los sevillistas salían desde el comienzo a por el partido, mientras que los deportivistas jugaban arropados atrás y saliendo a la contra. Sería Kanouté el primero en llevar la inquietud al portal visitante, con un disparo alto tras un precioso control orientado con el pecho.
Sin embargo, el once de Lotina salía bien al contragolpe y a punto estuvo de marcar en una pared entre Sergio y Verdú, que el primero envió fuera. Pero poco a poco el Sevilla se hizo dueño del balón y del encuentro, con Jesús Navas y Luis Fabiano inspirados aunque no acertados. El palaciego tuvo la más clara al obligar a lucirse a Aranzubía en un pase envenenado desde la banda derecha que se colaba en la portería.
Los últimos minutos de la primera mitad fueron muy disputados, de mucho centrocampismo y pocos acercamientos al área rival. Los transistores traían buenas noticias pero era necesario un gol para no depender de ellos. Con la igualdad en el marcador y en el juego se llegaría al descanso.
En la reanudación, el partido continuó por sus derroteros, falto de ritmo y sin peligro en las áreas. Jiménez retiraba del campo a un gris Capel para dar entrada a Perotti y buscar más dinamismo en ataque. La entrada del argentino le dio otro aire al Sevilla, que ofrecía algo más en ataque que su rival. Pero llegaban malas noticias de Bilbao, con el gol del Atlético de Madrid, que obligaba al conjunto de Jiménez a marcar un gol para ser terceros.
Duscher y Luis Fabiano tuvieron sus opciones de lograrlo, pero no estuvieron acertados ninguno. El público conectaba con su equipo, que acosaba el marco deportivista. El 1-3 en Bilbao finiquitaba estar pendiente de transistores, haciendo imprescindible un gol sevillista para asegurar la tercera plaza. El público comenzaba a ponerse nervioso porque el gol no llegaba.
Jiménez movía ficha a última hora dando entrada a Koné, en sustitución de Kanouté. Restaban cinco minutos para romper la igualdad. El Deportivo parecía conformarse con el empate, pues los resultados le acompañaban. Y la apoteosis llegó en el último minuto, cuando Adriano ponía un balón perfecto para Perotti, que anotaba con un cabezazo a bocajarro y llevaba el éxtasis al Pizjuán. Justo premio para el único que equipo que buscó la victoria desde el inicio. Maresca entraba para perder tiempo por Luis Fabiano y el pitido final llevaba la fiesta a Nervión.
Sevilla FC: Palop; Adriano, Squillaci, Escudé, Fernando Navarro; Navas, Duscher, Renato, Capel (Perotti); Luis Fabiano (Maresca) y Kanouté (Koné).
Deportivo: Aranzubía; Manuel Pablo, Lopo, Ze Castro, Filipe; Sergio, Juan Rodríguez; Pablo Álvarez (Lafita), Verdú (Valerón), Guardado; y Bodipo (Riki).
Goles: 1-0, Min. 90, Perotti |